Ayer me pegué un buen trompazo con el coche, el coche de los dos. A ti sólo te preocupaba que yo me hubiera hecho algo, pero no me pasó nada, en realidad no fue un gran tortazo, iba despacio y me di contra una farola... las consecuencias bien las sabes tú, a ti el coche te dio más bien igual. Yo estaba muy abatida, lo cual todavía me dura. Lo siento un montón, porque además fui todo el tiempo muy bien, pero justo al cogerlo para volver a casa... roce y abollòn al canto!

Gracias porque en ese momento me llamaste, como si lo hubieras presentido... pero sobretodo gracias por haber sido comprensivo, cariñoso, dulce... y por haber tenido en definitiva una actitud que muy pocos hombres en relación a golpes en su coche hubieran tenido. Si no hubiera sido por ti, no hubiera recuperado la calma necesaria para coger el coche tras el golpe y volver a casa.

Te quiero.